El nuevo caballo de Troya: muestra sobre los proyectos semifinalistas en el concurso para la construcción de una escultura de 40/50 metros de alto en Kent, Inglaterra
Desde el 27 de mayo y durante los próximos tres meses, se podrá visitar en Kent, Inglaterra una muestra sobre los proyectos semifinalistas en el concurso para la construcción de lo que será, con 40-50 metros de alto, una de las esculturas más altas de Inglaterra, semejante en tamaño a la Estatua de la Libertad en Nueva York. El emprendimiento, que costará 2 millones y medio de euros se denomina en inglés Ebbsfleet Landmark Project, y busca crear una marca de identidad para el nuevo proyecto de regeneración urbana que se está llevando a cabo en el valle del río Ebbsfleet, al norte del condado de Kent. Con la inauguración de una estación internacional de trenes que comunica con la línea Eurostar y el continente europeo, y la construcción de miles de viviendas y servicios, se espera que aproximadamente 40,000 personas se muden a esta área.
Los proyectos presentados pertenecen a cinco artistas diferentes: Daniel Buren, Richard Deacon, Christopher Le Brun, Rachel Whiteread y Mark Wallinger. Excepto Buren, que es francés, todos los artistas son británicos, y de éstos, todos ellos, salvo Le Brun, han recibido el Turner Prize, premio muy controvertido que se otorga cada año al mejor artista plástico británico menor de cincuenta años. Las propuestas presentadas no podrían ser más diversas.

Modelo de la torre de Daniel Buren
De todas ellas, la de Daniel Buren es la que tiene el mérito de cubrir más claramente dos de los aspectos cruciales del proyecto: por un lado, el impacto visual de la escultura a distancia, y por el otro, la capacidad de la escultura, por su tamaño, de ofrecerse como un objeto arquitectónico a ser experimentado no sólo con la vista. La obra supone la construcción de una torre formada por cinco cubos apilados, los cuales irán decreciendo en tamaño a medida que la torre se eleve; atravesando el centro de la torre, un haz de láser se proyectará hasta cielo, iluminando la torre de noche. A nivel del suelo, y dentro del cubo mayor, un cubo más pequeño –al que el artista ha denominado “el tesoro”— contendrá un espejo que reflejará el cielo y las personas que, luego de ascender una serie de escalinatas, se aproximen hasta allí. Pese a lo abarcador de la propuesta, en términos formales, el proyecto ha recibido críticas ambivalentes. Quizá el aspecto menos feliz de la propuesta sea la búsqueda de un efecto fácil de sublimidad, evidente no sólo en los elementos formales de la obra (el láser/el cielo, el espejo al final del recorrido) sino también en el vocabulario utilizado para describirla.
Como se destaca en la descripción oficial de la obra, toda la construcción será realizada en cemento, uno de los materiales más fácilmente disponibles en la región. En este punto, resulta una tarea interesante relevar los esfuerzos de los patrocinadores por resaltar las conexiones de las obras propuestas con el sitio, ya sea a través de un vínculo (en muchos casos extremadamente tenue) con la historia antigua de la región, sus tradiciones, su producción o su paisaje.
Publicado por Paula Porroni
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Como ya anunciábamos el