18 de Septiembre de 2007
Manuel Borja-Villel (Castellón, 1957), director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) desde 1998, comenta en dos entrevistas entrevistas concedidas a los periódicos El País y ABC los planteamientos con los que quiere impulsar la renovación de esta institución museística barcelonesa a las puertas de la inauguración en noviembre de su ampliación. Así mismo, Borja-Villel ha asumido recientemente la presidencia del Comité Internacional para Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAN, un organismo dependiente de Comité Internacional de los Museos de la UNESCO) con lo que se espera que aplique estos mismos criterios en su gestión al frente de este comité.
Borja-Villel sostiene como una de sus ideas clave que la dirección de los museos debe permanecer en manos de académicos e intelectuales, frente a la “preocupante tendencia de convertir al director en gestor” con lo que se consigue que prevalezcan “valores y prácticas que no proceden de la estructura educativa”. Apoyándose en una doble crítica poscolonialista y anti-mercantilista, comenta que los museos “deberían ser custodios y no propietarios de las obras” y buscar alejarse de “las leyes del mercado basadas en la escasez de bienes” respecto aquellos soportes contemporáneos (como el vídeo, la fotografía, etc.) que pueden permitir la creación de colecciones-archivo compartidas entre distintas instituciones. Así mismo, en el contexto del CIMAN pretende alejarse del esquema eurocéntrico europeo introduciendo países de América Latina, Asia, Europa del Este y África.
Según el actual director del MACBA, y anteriormente director de la Fundación Tàpies de Barcelona, debemos huir tanto del rechazo gratuito del canon, como de la espectacularización comercial: “hay que recordar que este historiador –indica Jesús García Calero en ABC– huye con igual decisión del modelo de museo nacido para sancionar el canon –como fue el MoMA- y del centro-espectáculo, donde el contenedor es parte de la atracción, el público es audiencia y el marketing cobra peso -caso del Guggenheim”.
A pesar de ello Borja-Villel ha sido presidente de la 52 edición de la Bienal de Venecia, bastante criticada por su cada vez mayor orientación mercantilista, a lo que contesta: “Hay que matizar. Considero muy importantes bienales como la de Venecia, aunque sigue anclada en parámetros decimonónicos y necesitaría una ruptura radical, mientras que estuve en contra de la de Sevilla y la trienal de Barcelona. Estoy en contra de la bienalización y de la museificación cuando se convierten en el centro de la acción cultural”. En efecto, la Bienal de Venecia todavía tiene un prestigio que no se puede obviar, y es ahí donde podemos seguir observando de forma privilegiada muchas tendencias actuales en el campo del arte, incluso las que apuntan a la cada vez más dominante espectacularización y mercantilización. Lo que nos aporta una Bienal clásica como esta, es su propia perspectiva, pero esto no quiere decir que no se intente poner límites a dicha “forma de ver las cosas” desde el contexto que ofrecen las instituciones museísticas y educativas. La bienalización sin límites –es decir la repetición de este modelo a modo de franquicia– sólo puede tener efectos negativos a largo plazo. Y frente a la iniciativa privada, que como es lógico debe poder organizarse como le parezca adecuado, las prioridades públicas deben preocuparse por mantener ese equilibrio sensato que modere todas las tendencias en conflicto.
El museo en red. Las primeras acciones que ha tomado el MACBA para atajar el problema de la economía de la escasez de las copias en el campo del arte, se empiezan a materializar en un nuevo modelo de museo, el museo en red. Se entiende que estas prácticas son sobre todo válidas para las obras en soportes digitales. Así, “el MACBA incluso compra obras de arte a medias con otros museos. Lo está ultimando con el Whitney neoyorquino, con quien ha adquirido una fotografía de «Shapolsky & co», obra de Hans Haacke, dejando copias en ambos centros. Pero ya están en marcha otras ideas. Con el Vanabben Museum de Eindhoven, cuyos fondos son ricos en arte de Europa del Este, va a compartir su colección de acento latinoamericano, incluso teniendo en cuenta los intereses de ambos centros en las adquisiciones. También se comparten archivos completos de artista con el Centro Elegante de Rosario. El MACBA, en colaboración con Seacex, ayuda en la digitalización y se trae una copia de los fondos del movimiento Tucumán Arde a su nuevo Centro de documentación”.
Por último, esta nueva estrategia del MACBA arrancará en noviembre con “el nuevo edificio, que acogerá aulas, biblioteca y servicio de documentación” y se completará en el plano educativo con “nuevas estrategias de educación que no sigan el modelo tradicional de transmisión del saber”. Para ello, el museo barcelonés ofrecerá un programa educativo inédito que va desde la educación primaria hasta los estudios de posgrado, constituyendo así “otro pilar que sustenta el nacimiento de este nuevo museo”.
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