Barceló muestra el proceso de creación con una ‘performance’ en el Casón del Buen Retiro
Miquel Barceló, acompañado del bailarín y coreógrafo francés Josef Nadj, sorprendieron el pasado martes y miércoles en el Casón del Buen Retiro de Madrid con su experimento Paso Doble en forma de performa o como prefiere llamarlo el artista mallorquín «acción teatral». Los dos convirtieron el espacio perteneciente al museo del Prado, donde se expuso el Guernica de Picasso a su regreso a España, en un taller y teatro. Paso Doble, producida por el Festival de Aviñón, llega a Madrid tras 35 representaciones por diferentes países y está incluída en el programa de actos para celebrar la culminación de la recuperación del edificio del Casón del Buen Retiro. Las dos representaciones fueron todo un éxito, al acto del martes 4 (por rigurosa invitación) asistieron, entre otros, la esposa del presidente del gobierno, Sonsoles Espinosa, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, cineastas como los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, o artistas como Eduardo Arroyo.

La acción muestra el proceso de creación de obras artística con arcillas, que luego se destruye. Barceló moldea vasijas con ayuda del alfarero mallorquín Pere Coll, y durante lo que dura Paso Doble las destruye y vuelve a modelar; siendo imitado en sus gestos y movimientos por el bailarín francés. El escenario, ubicado bajo la bóveda donde se encuentra el fresco de Luca Giordano y frente a la pared donde descansó el Guernica, estaba compuesto por una pared clara y húmeda de arcilla blanca y un suelo liso de barro. Los artistas aparecieron vestidos de negro, entre el peculiar sonido de sus pasos sobre superficie húmeda. Poco duró esa imágen, tras unos instantes todo quedó trastocado en texturas y salpicaduras por la acción de los artistas, hasta ellos mismos se vieron engullidos por la arcilla. Primero esculpieron una ciudad a sus pies a golpe de pico y pala, luego la tomaron con la superficie blanquecina, tallaron esqueletos, volcanes, caretas…, pero lo construído a impulsos quedaba arrasado al poco tiempo.

Cada una de las acciones es única e irrepetible, mientras que Josef Nadj repite los gestos del artista y los coreografía, éste improvisa creando una obra tras otra. En la creación se iba configurando todo el mundo primitivo del genial pintor, con una técnica similar a la que usó para la Catedral de Palma. Este espectáculo es una nueva vía de trabajo para Barceló, que en la actualidad trabaja en la creación de una gran cúpula en la sede de la ONU en Ginebra. Durante la representación la pareja desconfiguraba los márgenes, golpeaban la arcilla, escalaban la superficie blandengue, creaban objetos de arcilla con la misma energía con que después los destruían; se trata de modelar e inmediatamente demoler: el sino de los artistas. De su obra no queda ni rastro, esa orgía efímera de arcilla y barro es destruída para hacer valer el auténtico y único momento de su creación. Sólo quedará en la retina de quienes tuvieron la suerte de verlo.

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Fuentes: El Mundo; ArteSpain; El País.
Publicado por Oscar García García
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